Ortonormalización

Oigo el herrumbre que cae de tus promesas oxidadas,
Roídas por el tiempo y la blasfemia.
Todo tiene un principio, un final, la decadencia y la eternidad.
Óxidos hemoglobinos, circunflexos, osculantes.
No recuerdo haber caído tan bajo… No recuerdo.
Otras veces había sido mancillado por tus palabras,
Recuerdos tácitos o risas sobre continuaciones analíticas.
Mas el tiempo no había acabado con la magia y la sorpresa.
Ahora, me siento como una larva sin mirada,
Libando el rocío diáfano del futuro desprovisto de milonga o saudade;
Zurcando el haz cotangente que fibra uno a uno mis denievos,
Ahorcando los sueños con realidades de baja dimensión.
¿Cómo permitirme hundirme en la retórica?
Incluso, ¿cómo hundirme de nuevo entre tus brazos y tu mirada hipodérmica?
Oprimo mis sinapsis, compactifico mi historia, construyo mi base.
No hay mejor momento para ortonormalizarse que el día de hoy.

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