Derecho

Tú tienes derecho a eclipsar el sol de mis días, porque la vida también de tí nace.

Tú tienes derecho a estremecer mi piel, hasta el punto de no distinguirte del hielo polar,

porque de tí nace el agua de la que bebo, la lluvia que me lava, y el derredor entero.

Tienes derecho a comer mi cuerpo hasta saciar tu hambre, porque de tí soy y tú y yo somos uno mismo.

Puedes robar las imágenes que yacen en mis pupilas, porque al final de cuentas, eres tú impregnada en mi alma.

Puedes y tienes derecho a escapar conmigo en los sueños intensos de las noches en que no estás conmigo, susurrando con paciencia tus deseos más sinceros.

Tienes derecho, derecho divino tienes,

porque desde siempre hemos sido un correr, porque desde las vidas pasadas somos,

más que nosotros,

somos el mismo recorriendo un poco más de la historia.

Tienes derecho, porque tú y yo somos uno mismo.

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