Acróstico dulce y amargo

A todos aquellos que me conocen,
Para los que me olvidan,
E incluso para los que no saben de mí.
Sólo basta decirles:
“Toman dos líneas de letras, se creen poetas”
Aunque por dentro se corroe el cerebro.
No basta con decir; hay que sentir.

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