Yanko must die

Y al igual que el violinista impertinente,

Ahora tomo el fuego del sonido,

Nuboso, por decadente,

Kilométrico, por lo recorrido.

Oprimo mil agujas dentro de mi corazón…

Mojo en olvido toda esperanza,

Unjo con aceite el sueño perdido.

Sigo entre vestales el frío destino,

Tembloroso, agitado, confundido.

Días y noches de implacable dolor

Intenan de nuevo atacar.

Esta ocasión no creo ganar…

Yanko, Yanko must die.

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