Un sinnúmero de estrellas

Un viento gélido me despierta. La noche ha llegado.

Nuestros ojos aun están inhabituados a la densa oscuridad.

Seguimos tendidos bajo el manto de las incógnitas.

Incluso ahora, que la dimensión se ha desenrrollado,

No logramos comprender el secreto de la vida.

Nuestros ojos aun no develan el misterio.

Un poco más, y nuestros cuerpos serán de nuevo uno mismo,

Moviendo el alma a través de las ventanas estelares.

Estamos aquí sobreexaltados por la eterna belleza,

Riqueza única de tus manos cristalinas,

Opacadas sólo por las gaseosas construcciones.

De nuevo, somos dueños del espectáculo.

Esta vez, son nuestros latidos la melodía.

Entre tantos vestigios,

Somos sólo aquellas motas de polvo

Tendiendo a cero.

Resaltamos únicamente por lo abstracto del pensamiento.

Estamos aquí, contemplando de nuevo la resurrección,

La eterna sinfonía,

La muerte silenciosa y oscura.

Aun con eso, nosotros seremos eternos,

Sólo por haber robado en un vistazo el secreto del universo.

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