Sol

Me gusta pensar que el amanecer es la promesa del sol de un futuro mejor. Me gusta recargarme en el vano que hay en la azotea de mi casa, y experimentar el vértigo de una caída lejana…

Me gusta recostarme en tus brazos y dormirme en el fondo del sol.

Camino por una calle mojada por la lluvia y las lágrimas de sombras sin nombre. Días. Meses. ¿Cuántos días recorrí estos caminos? Ahora veo que este viejo y sombrío camino no es más que una mota bajo el poder del sol.

Me gusta ver el contraste del verde de las plantas con el azul del cielo. El blanco que se difumina en un aparente infinito azul. Ese verde, objeto de un engaño artificioso, nutrido de un calor y un amor fotónico.

Toda vibración de mi alma, toda felicidad emerge de un brillo sempiterno en mi vida, pero finito en la historia.

Me gusta pensar que el atardecer es la promesa de una nueva interrogante…

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