dios

dios no existe; nunca ha existido, nunca existirá.

Aunque te esfuerces en mostrar su poder, tú y yo sabemos que

dios no existe.

Entre las paredes se esconde

el secreto de un arcano llamado Tiempo;

no se detiene ante nada,

no respeta mi dolor.

Tú y yo sabemos que esta mañana he perdido todo;

no podré recuperar mi vida…

todo mi sentido se ha ido por la ventana del futuro.

Tú, que giras las manecillas,

tú, que rompes el espacio y lo transformas en

la brana abstracta,

D I M E …

¿por qué habria de existir dios?

Eso sólo es una patraña; sólo es una hipótesis redundante.

Entre ires y devenires,

observo una horda ignorante que se agazapa

contra las paredes de una iglesia bizantina.

Trato de no observar tan deplorable bajeza,

trato de no llenarme de aire denso y seco.

NO: a mí no me llegará esa voz,

ese síntoma de esquizofrenia y vulnerabilidad.

No escucho nada, porque sé,

desde hace uno, dos, muchos años,

que dios no existe.

Tú y yo lo sabemos.

Dejemos que el mundo se consuma en su propio fervor.

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