Me quedo solo

Ahora, ni mi propio cuerpo hace sombra.

Son las sombras las que me engullen.

Me caigo en un abismo profundo,

me como las pocas caricias, los insultos infames;

me roe por dentro la soledad, la maldita soledad.

Mi mente estalla; quiero morir en este momento.

Quiero dejar de sentir la zozobra de esperar

a que la justicia del hombre llegue antes que la divina.

Quiero sentirme lejos de la soledad.

Quiero sentir tu cuerpo una vez más.

Quiero sentir el susurro del viento en mis oídos.

Quiero posar mis ojos por las cosas bellas.

Quiero hundirme de nuevo en la arena, el pasto, las nubes.

Quiero tomar de nuevo agua, agua potable, agua para el alma.

Quiero escuchar, saberme amado.

Y aunque sé que hoy ya estoy putrefacto,

quiero saberme bello y trascender

a la máxima manifestación de pureza.

Pero…

Me quedo solo.

Ni las bacterias quieren comer mi cuerpo.

Ni los más terribles asesinos quieren saber de mí.

Ni el más poderoso de los demonios quiere oír mi nombre.

Hoy, me quedo aquí,

lejos de la luz,

lejos de la oscuridad.

Estoy aquí parado en la sempiterna transparencia del vacío.

Estoy aquí, esperando a que lentamente,

mis palabras,

mis pensamientos,

se fundan totalmente

en un

recuerdo

a punto

de morir…

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