La habitación de las porquerías

Me escondo detrás del polvo,

porque menos que polvo soy;

porque soy menos que sombra,

menos que negrura,

menos que lo divino soy.

Porque el alma aun no regresa,

y los gemidos no me estremecen;

y las vísceras aun no apestan demasiado

como mi nauseabundo ser.

Porque aun no me llega tu luz.

Sigo enclavado en

la habitación de las porquerías,

donde vivo sepultado

entre risas y diatribas,

entre sombras y juguetes.

Porque aun aquí no llega

la ridícula soledad,

porque aun no extingo

los rastros de libertad.

Porque aun sigo atado

a esa fibra superconductora

que es la vida, que es tu piel.

Mientras evitas estallar entre fandangos

estelares con alas informes,

y escapas entre las coladeras de aire

entre ventanas…

te observo, me hundo

y me mezclo

entre tanta porquería,

en la sombra de la muerte.

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