Frío

Froto mis manos suavemente en búsqueda del fuego primitivo.

Recorro con mis ojos desnudos cada uno de los rincones de mi habitación… Nada.

Incluso de la lámpara se escurre la escarcha del asesino ambiente.

Oculto en alguna estación se encontrara el sol… Quizás.

Froto de nuevo mis institos. Nada.

Recorro con mis dudas todos los rincones,

Inútiles por verdaderos, de mi corrupta alma.

Otra vez moriré helado por la incompetencia del estado asesino.

Frío yace en las superficies de los pobres.

Recuerdos moribundos se esconden en las neuronas de los oprimidos.

Intentos, conatos apenas, de rebelión se congelan en el olvido.

Otra vez nuestro destino en manos de los muertos.

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