Deus et machina

Disfruto el aire mientras fenece.

El atardecer es aun más pálido que lo imaginado.

Un gemido recorre mi piel, a la velocidad del

Sonido… o del dolor.

Espero sólo una señal…

Xolo, el monstruo, viene en camino.

Mi mirada se posa ante él.

Avanzo, me toma, somos uno mismo.

Como de él, él de mí.

Hinca sus fauces en mi cuerpo.

Incinera hasta lo más profundo mi identidad.

Navegamos juntos a los confines.

A ver si aun hay alguien más…

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