Ego

Érase una vez un hombre

Guapo, poderoso, imprescindible.

O al menos eso pensaba él.

Estaba sentado en una banca

Guardando el tiempo para sí.

O al menos eso dejaba ver.

Encerrado en un momento,

Golpeaba su cabeza solitaria,

O al menos eso sentía él.

Entonces, cayó sobre él,

gracioso, imprudente, el destino.

O al menos eso alcancé a oir…

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