De tí y de mí

De tí y de mí no queda nada,

ni el beso de la tarde

ni el frío de la madrugada.

Tan sólo queda la fuerza

y tal vez

el olor de las palabras.

Y tal vez queden

tus manos sobre mis ojos,

tus besos sobre mi fiebre

y mis caricias en el atardecer.

Mientras el viento del oeste

y demás aquilones mecen

tus cabellos como una delicada hoja,

y pienso que de tí y de mí,

aun queda todo.

Porque de tí y de mí, nació todo.

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