Cuando

Cuando me dices que no siga,

que mis manos destrozan los sueños

y llaman a las pesadillas.

Cuando me pides que te refugie de

la helada tempestad,

y giro la cabeza y me siento sobre

la montaña de la iniquidad.

Cuando la vena y la arteria

mojan la cama y la alfombra,

y mis manos yacen con un nuevo color,

y se vuelven negras a la luz

de la luna,

dime…

¿Volverás a llorar por mí?

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