Creer

Es difícil creer.

Porque tus lágrimas no son de agua; las guardas en un lugar invisible.

Porque en tu cielo no viven las nubes, ni los dioses de largas barbas.

Porque tu libertad y tu justicia no se decide en los juzgados ni en las manos humanas.

Porque tus razones no se esconden en los libros ni se llenan de silogismos.

Por todo eso, es difícil creer

que puedas correr por el mundo

sin piernas,

sin autos,

sin prisas.

Es difícil creer que eres capaz

de arrancarme de la lúgubre realidad,

de la vida y la muerte,

de una cierta cadencia temporal.

Con tan sólo mirarte a los ojos,

soy capaz de creer

hasta en mí mismo, en tí y en el mundo.

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